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Estilo de vida – Experiencia de una madre (parte 4)

Cuando llegaba el fin de semana, no había manos suficientes para  toda la tarea del  preparado del tomate, hay que añadir que todo se hacía de forma artesanal y con los medios de que disponíamos.

Freíamos el tomate con cebolla y aceite de oliva, le añadíamos sal y un poco de azúcar, se hacían muchas sartenes, todo dependía de la cantidad de tomates que hubiera dado esa semana.

Más tarde hervíamos los botes  y las tapaderas para esterilizarlos. Una vez conseguido, los llenábamos, cerrábamos y a hervir de nuevo  durante 40 minutos para conservarlos durante mucho tiempo (baño maría).

Así una semana tras otra, y entre medias, también hacíamos mermelada de un ciruelo que había muy bueno de piel amarilla y estaba  buenísimo, todo por medios naturales y sin añadirle ni un solo conservante.

El tomate me duraba hasta el mes de marzo del año siguiente ,pero cuando se acababa era un disgusto porque mi familia se había acostumbrado a esos sabores tan naturales y buenos ,que no conseguía encontrar una marca ni parecida ,todos eran de un rojo intenso y sabor  a lata, donde caía una gota no había manera de quitarla .

En cambio el que hacíamos de la huerta era sonrosado y un sabor delicado e intenso a tomate natural.

En alguna ocasión he regalado algún bote a mis amigas y me llamaban para felicitarme, claro que en algunas ocasiones me decían que sus hijos no lo quería porque estaban acostumbrados a los sabores fuertes de los tomates tipo Orlando, ellos se lo perdían.

Más adelante contare las mermeladas y el membrillo.

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